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Las consecuencias de dormir con la tanga puesta

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Por Patia Braithwaite; traducido por Daniela Silva

La situación:
En 1999, una rubia que cantaba R&B sacó una canción sobre su amor por las tangas. Era una canción estúpida, pero una generación entera de adolescentes (como yo en ese entonces) salimos corriendo a comprar esa ropa interior dudosa, y los fines de semana caminábamos por la plaza con esas tiras entre nuestros traseros. A pesar de que tu amiga probablemente tenía tres años cuando salió esa canción, se le quedó ese gusto por la música de los 90 y por las tangas de hilo dental. Tú no tenías nada en contra de su amor por las tangas hasta que descubriste que no solo las usa para salir al centro comercial sino que también se duerme con ellas. ¿Andar con tanga de día y de noche? No es muy saludable que digamos.

La preocupación:
Aunque la ropa interior de algodón es la favorita entre los ginecólogos, dormir con cualquier tipo de lencería está comprobado que incrementa la temperatura y la humedad en la vagina. “Definitivamente la vagina necesita respirar y eso se puede lograr durmiendo sin ropa interior”, dice Ronald Blatt, jefe y director cirujano médico del Centro Manhattan para Cirugía Vaginal. “De esa forma se puede refrescar y te puede prevenir de las infecciones por hongos que normalmente se dan en las zonas húmedas y calientes del cuerpo”.

Así que si de por sí estaríamos mejor sin ropa interior, es lógico que las tangas de hilo de tu amiga no están diseñadas para usarlas 24/7. Pero, ya que tu estado mental también es importante cuando se trata de dormir profundamente, no te desnudes a menos que te sientas totalmente cómoda, dice Blatt.

Lo peor que podría pasar:
Aunque parezca que la tanga está metida en tu trasero de manera segura, se mueve para todos lados cuando estás dormida. “La parte delgada de las tangas se mueve conforme tu cambias de posición mientras duermes y existe la posibilidad de que traslade las bacterias del ano hasta tu vagina o uretra. Esto podría causar una infección”, dice Blatt. Además, cualquier tipo de ropa interior hecha de un material sintético es menos eficaz para absorber la humedad. Y esa humedad crea un ambiente perfecto para el cultivo de bacterias e infecciones, añade.

Todo ese movimiento puede causar hasta pequeños desagarres en la piel en donde los microbios se pueden reproducir, dice Blatt. Estas pequeñas heridas son el lugar perfecto para que se establezcan los microbios. “Las tangas también podrían estar depositando bacterias en tu vagina o uretra”, dice Blatt. Y estas bacterias —para cualquiera que esté interesada— incluyen a la E. Coli que puede contribuir a las infecciones de vejiga o la vaginosis bacteriana. Si este tipo de infecciones no se tratan, podrían evolucionar a la enfermedad pélvica inflamatoria y resultar en infertilidad.

Lo que probablemente pasará:
Para ser sinceros, no conocemos la situación vaginal de tus amigas. Pero Blatt dice que mientras no tengan un historial de infecciones frecuentes, todo está bajo control. Dicho esto, las mujeres que usan tangas con frecuencia tienen un riesgo mayor de irritar sus hemorroides, si es que tienen. “Usar tangas que te queden demasiado apretadas en la entrepierna puede causar sarpullidos o irritación e incluso cortadas y rasguños”, dice Blatt. Las tangas también pueden causar papiloma cutáneo –esas verrugas que algunas personas tienen en el cuello, en el pecho y en la espalda. “Si decides dormir en tanga, escoge una que sea de algodón”, dice Blatt. “La tela de algodón es la mejor para tu salud vaginal”.

El consejo para tu amiga:
No estamos seguros de por qué a tu amiga le gusta dormir con tanga. Pero si es algo importante para ella, sugiérele que cambié de vez en cuando su repertorio por unos calzones normales de algodón o incluso hasta unos bóxer holgados. Dile que los calzones de algodón son muy cómodos y que le darán a su vagina y ano el respiro que necesitan.

Publicado originalmente en VICE.com

Argentina tiene la tasa de obesidad más alta de Latinoamérica

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27 por cientoEl 60 por ciento de la población, en tanto, presenta sobrepeso. Los índices se agravaron en las últimas décadas por los malos hábitos y el sedentarismo

Según la Organización Mundial de la Salud, la tasa de obesidad en la Argentina es la más alta de América Latina ya que comprende al 27 por ciento de la población, la que en un 60 por ciento presenta índices de sobrepeso.
De esta forma, la Argentina se encuentra en la actualidad junto a Canadá y Estados Unidos entre los países con mayor tasa de sobrepeso en la región.

La obesidad trae aparejada una gran cantidad de patologías provocadas por una mala alimentación y el sedentarismo.

Una persona que tiene sobrepeso consume más calorías de las que su cuerpo necesita, y por ende acumula esa energía que se transforma en kilos de más.

Pero no se trata solamente de una cuestión estética, el sobrepeso y la obesidad tienen como consecuencia posibles complicaciones de salud como; diabetes, hipertensión, dislipidemia, insuficiencias cardíacas, infartos, acv, problemas óseos, articulares, apnea de sueño, fatiga, problemas hepáticos y renales.

Según el informe de la FAO titulado “Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional en América Latina y el Caribe”, la prevalencia de obesidad en hombres adultos pasó del 12,5 por ciento en 1980 al 26,7 por ciento de los últimos años. Y en cuanto a las mujeres, subió de 15,1 por ciento a 30 por ciento. Es decir, se duplicó, tanto en uno como otro género.

Los especialistas advierten que en los últimos 40 años se dio un cambio de paradigma tanto en la alimentación como en hábitos. Hoy en día se come mal y la gente se mueve menos, con resultados a la vista.

De hecho, el sobrepeso y la obesidad infantil es otro problema en la Argentina. “Respecto al sobrepeso infantil —dice el informe de la FAO—, este afecta al 7 por ciento de los niños menores de cinco años en América Latina y el Caribe, cifra superior al promedio mundial. La preocupación, en este caso, radica en el aumento de los riesgos de enfermedades y otras complicaciones de salud y psicosociales en la niñez y adolescencia”, agrega el estudio y recuerda que un niño con sobrepeso tiene más probabilidad, en la adultez, de desarrollar enfermedades cardiovasculares, diabetes y varios tipos de cáncer.

Bypass gástrico

Oscar Brasesco, director del centro especializado OCMI, aseguró que “una persona que ha hecho dieta toda su vida, que luchó continuamente con la obesidad sin obtener los resultados esperados, debe buscar otras opciones frente al deterioro de su salud”.

La cirugía bariátrica comenzó a realizarse hace varios años y si bien antiguamente se debía poseer un índice de masa corporal >40, hoy quienes recurren a ella tienen índices mucho menores (>30).

“Antes era el último recurso. Hoy encontramos casos de gente que concurre con menos sobrepeso, pero con más problemas de salud a esta cirugía. Una persona que ve un deterioro importante de su salud a causa del sobrepeso no debe seguir esperando. Cuanto antes pueda revertir dicha situación, antes podrá sanar su cuerpo de las patologías asociadas”, señaló Brasesco.

Además, el especialista indicó que “un chico que en la adolescencia tiene obesidad, de grande posiblemente será un obeso mórbido”.

“Un paciente que toda la vida luchó contra la obesidad, que siempre tuvo sobrepeso y que probó todas las dietas posibles, seguramente termine operado”, agregó.

La cirugía bariátrica funciona por el mecanismo restrictivo y hormonal que actúa sobre las enfermedades asociadas.

El 80 por ciento de quienes eligen esta opción frente a la obesidad logran resultados exitosos y el resto mejora, ya que a partir de la cirugía comienzan un tratamiento de seguimiento que les permite no sólo reducir el sobrepeso sino mejorar las patologías asociadas como, diabetes, hipertensión, riesgos cardiovasculares y renales, mejorando su calidad y expectativa de vida.

En promedio, un 64 por ciento de quienes se operan son mujeres y un 36 por ciento varones, la edad promedio de quienes consultan ronda los 43 años.

Los beneficios asociados a la cirugía no sólo se ven en la pérdida de peso, sino que también en la diabetes se controla en un 90 por ciento.

La posibilidad de edema se reduce a la mitad, la hipertensión arterial al 70 por ciento y el hipercolesterol casi al 80 por ciento.

Asimismo, los valores de pérdida de peso que se logran están en el rango del 60 por ciento a lo largo del tiempo.

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